LA BUSQUEDA

Publicado: 10 mayo, 2010 en Pensamientos

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En la actualidad estoy en un periodo de reflexión, y desapego de cosas y circunstancias, en vivir solo el momento, el aquí y el ahora. Estoy disfrutando de mi familia inmensamente, gozosamente; estoy leyendo, estoy escuchando música relajante, más concretamente Salvador Candel.

Leí hace un tiempo una historia que os transcribo a continuación:

“Un santo murió, pero le forzaron a ir al infierno. No podía creerlo.

Dijo que le  gustaría ver a Dios y preguntarle que qué mal había hecho, porque durante toda su vida había sido el más puro de los hombres.

Y le dijeron:

Nunca has hecho nada malo, eso es cierto, pero tampoco has hecho nada bueno porque, para empezar, nunca exististes realmente. Fuiste simplemente como un autómata”

Esta historia me permitió la siguiente reflexión.

El mecanismo o lo mecánico, no tiene espíritu, no tiene alma, simplemente sigue repitiéndose. La repetición no nos ayuda. Podemos meditar todos los días, pero solo el mecanismo de la mente está repitiéndola. No estaremos en ello. Podemos seguir sirviendo a la gente, ayudándoles, pero si estamos actuando como robots, si la  disciplina lo invade todo, y no hay conciencia en ello, entonces somos como un ordenador. Podemos tener una destreza especial, pero evidentemente no estamos ahí. Muchas religiones han enseñado solo disciplina, moralidad, buenas acciones y buenas obras; eso no ha ayudado al mundo. La gente no se ha vuelto vital con ello o se ha puesto en alerta. Soy de la creencia que ambos opuestos son sólo una mitad.

El Zen dice que la conciencia y la disciplina hay que seguirlas juntas. Hay que crear un ritmo entre dos opuestos. El entrenamiento es necesario pero no es el objetivo. El entrenamiento es solo un medio. Al final hay que abandonar el entrenamiento, hay que olvidarse de toda disciplina. La meditación entonces no se hace, sino que simplemente sigue cediendo. Se ha convertido en tu propia atmosfera, vives en ella, eres ella. La búsqueda, mi búsqueda, tu búsqueda, si no nos está llevando hacia estados más y más dichosos,  entonces algo va mal. Es posible que estemos en un mal camino.

El gozo, el canto, por ejemplo, es la indicación. No hace falta ser extrovertido, no se necesita cantar para que otros puedan oírlo, pero nosotros si oiremos el canto continuamente dentro de nosotros. Si lo deseamos, podemos cantar y compartir,  habrá siempre una danza interior. Cuando más te acercas a casa, a lo que somos realmente, más felices nos sentimos.

El infierno o el cielo, son planos de conciencia. Si tenemos pensamientos sin ego, ofrecemos nuestro canto a los demás sin excepciones, empezamos a vivir en el cielo. Si pensamos con el ego y hacia el ego, entramos en el infierno. Creamos el cielo, aquí y ahora, con nuestros pensamientos y actos,  y creamos el infierno, aquí y ahora, con nuestros actos provistos de ego.

Autor: Silver

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comentarios
  1. velia dice:

    Tema muy meditado. Hoy me siento muy espesa, pero me encanto reflesion.

    • SILVERIO dice:

      Velia, asi es, meditado y pensado por mi en un momento de bajon, a veces tengo estos ramalazos de trascendentilidad, pero en lo basico es que seguimos buscando y buscando, buscandonos, nada ha cambiado desde el principio de los principios. A mi me encanta que leas mis pensamientos y compartas tus opiniones en este rincón que tambien es tuyo.
      Un abrazo muy fuerte para ti.

      Silver

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