LAS CUATRO ESPOSAS

Publicado: 5 septiembre, 2011 en Pensamientos

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En un país muy lejano, había un rey que tenía cuatro esposas. Amaba a la cuarta más que a las demás. La vestía con trajes muy bonitos, la adornaba con joyas costosas y la complacía con las delicadezas más finas que encontraba. Sólo le daba lo mejor.

Por supuesto, también amaba mucho a la tercera. Era muy guapa y siempre estaba a su lado cuando venían otros monarcas, celebraba banquetes o visitaba otros reinos. Sin embargo, temía que algún día se fuera con otro rey más joven.

Quería mucho a su segunda esposa porque era su seguridad y su consejera. Siempre que fue a ella, se mostró muy bondadosa, considerada y paciente con él. En todo su reinado no había nadie que le aconsejara mejor.

La primera esposa del rey era una compañera muy fiel que hizo lo imposible para amarlo y tenerlo sin que pudiera lograrlo. Además de eso, le otorgó grandes sumas de dinero para mantener los muchos gastos y excesos del monarca. Sin embargo, él no la amó ni buscó; el rey apenas se fijó en ella.

Un día, el rey enfermó y se dio cuenta de que le quedaba muy poco tiempo de vida. Pensó acerca del pasado, de su vida, del lujo que le rodeó en su reino, de sus inmensas riquezas y cavilando en ello, se dijo a sí mismo:

“Ahora tengo cuatro esposas conmigo, pero cuando muera, me quedaré
solo”.

Llamó una por una a sus cuatro esposas y les preguntó:

A LA PRIMERA ESPOSA:

 “Como tú sabes, te he amado más que a las demás, te he cuidado con esmero. Ahora que me estoy muriendo, déjame preguntarte:

“¿Estarías dispuesta a acompañarme?”

“¡Ni pensarlo!”, contestó, y se alejó sin decir más.

La respuesta penetró en su corazón como un cuchillo afilado.

A LA SEGUNDA ESPOSA, le dijo:

“A ti también te he amado mucho y en palacio lo has pasado muy bien conmigo. Ahora que me estoy muriendo:

¿Estarías dispuesta a acompañarme?”

“¡No! Tan pronto te mueras, me volveré a casar!”, y así desapareció.

DIJO A LA TERCERA ESPOSA:

 “Amor mío: siempre he venido a ti para pedirte ayuda. “¿estarías dispuesta a acompañarme?”

“¡Lo siento, cariño, pero no puedo ayudarte esta vez! Lo más que puedo hacer por ti es enterrarte”.

El rey no lo podía creer; estas respuestas penetraron en su corazón. El corazón del rey sufrió una fuerte sacudida; se retorció de tanto dolor, fue algo aniquilador que destruyó al moribundo rey.

Pensando en todo lo que había oído y sin saber qué hacer, escuchó una voz que le decía:

“Mi rey, mi dueño y señor: yo sí me iré contigo y te seguiré dondequiera que vayas: Yo seré tu compañera”

El rey se volvió hacia donde venía la voz, y lleno de sorpresa encontró a su primera esposa corriendo con los brazos abiertos hacia el esposo que siempre amó sin condiciones. Era una mujer vieja, arrugada, demacrada, delgada y desnutrida por no haber recibido atención alguna. De hecho, parecía morirse también. Al verla como estaba, y profundamente afectado por el cuadro que tenía delante, el monarca le dijo: “Vida mía, ¡cuánto siento que estés así y qué pena me da no haberte visto antes cuando tuve la oportunidad de hacerlo!”

Todos tenemos cuatro esposas en nuestra vida: Cuerpo, Posesiones, Familia, Alma.

Nuestra cuarta esposa es el cuerpo. No importa cuánto tiempo, esfuerzo y cariño invertimos en hacerlo sentir bien, al final nos dejará cuando muramos.

Nuestra tercera esposa son nuestras posesiones, condición social y fama, etc. Cuando muramos, pasarán a otros.

Nuestra segunda esposa es nuestra familia y nuestros amigos. No importa cuánto nos hayan apoyado aquí, lo más que podrán hacer es acompañarnos hasta el sepulcro.

Nuestra primera esposa es nuestra alma, frecuentemente ignorada por buscar carreras, fortunas, poder y placeres para alimentar al ego. Sin embargo, es la única que nos acompañará dondequiera que vayamos al pasar el umbral de la muerte.

Me pregunto: ¿Por qué no cuidarla y fortalecerla más ahora que podemos?

Desconozco su autor”

Cuando se acepta que el reino de los cielos y la esencia esta en nosotros, en nuestra alma y nuestro espíritu, empieza a morir la ignorancia, los deseos, las limitaciones, es la muerte de nuestra conciencia oscura, el amansamiento del ego. Nace entonces el descubrimiento del presente, del hoy inmediato, de la esperanza, de la luz. En esa creación de nuestro nuevo estado de percepción, nuestra antigua creación se transforma en una disposición interior elevada y profunda. Somos ilimitados.

El alma tiene que realizarse aquí en la Tierra, en medio de todas las dificultades del mundo terrenal. Es nuestro trabajo, nuestra experiencia humana y si la aceptamos como evolución, nos ofrecemos la maravillosa experiencia de vivir sin límites.

las cuatro esposas2

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comentarios
  1. scotty dice:

    hola amigon silverio ya sabes que soy un fan tuyo y del candil siempre has publicado grandes pensamientos humanos y filosoficos pero este para mi es el mejor.el que describe al verdadero ser humano con sus ventajas y sus defectos y describe perfectamente como corregirlos.yo solo digo una cosa tenemos que ser humanos en esta vida y no tener tantas ambiciones lo dego por esos personajes que existen en todos los paises y en todas las culturas.que solo ven fortalecer su maldito ego y pisotean a todo el mundo cuando les conviene.un saludo amigo.\\//.

    • SILVERIO dice:

      Gracias por seguir el blog, y por ser mi fan, pero no merezco tanto honor.
      A mi tambien me gusto este pensamiento mucho por eso lo elegi para insertarlo… tenemos que ser humanos y vivir como tales, saber como vivir y disfrutar de lo que nos regala la vida.
      Gente maliciosa y que no sabe vivir hay en todos los lugares, tu y yo lo sabemos… pero de ellos tambien se aprende.

      Un abrazo amigo,

      Silver

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