Normalmente las verdades más significativas, precisamente las más sencillas, y que son la respuesta a las preguntas eternas del hombre sobre su propia naturaleza y sobre su fin último, han sido relatadas bajo la forma de leyendas o parábolas, para que después fueran aceptadas.
Y tales narraciones son capaces de revelar, lo que nos parecen los más profundos misterios del conocimiento.
Transcribo una parábola extraída del Evangelio de Ramakhrisma:
“Cuatro ciegos palparon el cuerpo de un elefante. Uno tocó la pierna y exclamó:
.- El elefante es como un pilar.
El segundo toco su trompa y dijo:
.- El elefante es como una serpiente.
El tercero palpó la barriga del paquidermo:
.- El elefante es como un tonel.
Y el cuarto le tocó las orejas y aseguró:
.- El elefante es como un aventador.
Comenzaron a disputar los cuatro entre ellos sobre la figura del animal, sobre su aspecto. Y casi llegaron a las manos.
Un transeúnte, viéndoles reñir, les preguntó que ocurría, y ellos le refirieron lo que defendían y le pidieron que fallara en su disputa. El transeúnte pensó un instante:
.- Ninguno de vosotros ha visto el elefante. El elefante no es como un pilar: sus piernas son como pilares. Ni es como un tonel: su barriga es como un tonel. No es tampoco como un aventador, son sus orejas las que parecen aventadores. Y tampoco es como una serpiente, porque únicamente su trompa tiene semejanza con una serpiente. El elefante es como una combinación de todo eso, pero es también mucho mas que eso.”
De la misma manera, disputa el que solo ha visto un aspecto de la verdad, porque que aquel que ha visto toda la verdad en todos los aspectos, cede ante todas las disputas.
La verdad de la mentira… la mentira de la verdad… una mentira absoluta… una verdad relativa… m i verdad… tu mentira… todo depende del cristal, de la lente, del ángulo, de las circunstancias… no hay verdad, ni mentira… todo es una aproximación a la realidad, algo que depende esencialmente de doa variables impredictible: el azar y la necesidad.
La verdad en definitiva, como expones, es el azar con impregnaciones de necesidad.. no hay nada más que con el ojo y la lente con que se ve.
Un saludo Carmelo,
Silver
Es una historia que me gusta mucho. Pienso que debemos tenerla siempre a mano para evitar caer en errores importantes, cuando discutimos con otros y más importante aún, en nuestro diálogo interior.
Muy buena entrada.
Saludos
A mi tambien me gusta mucho esta historia sobre la verdad, y que deberiamos convertirla en dogma para el devenir diario. Como bien dices para evitar errores en las opiniones con los demás, y con nosotros mismos.
Gracias Esoli, un saludo,
Silver
muy lindo
Muy buen ejemplo de como debe tratarse la verdad, y las palabras de Pepe geniales. Saludos a todos. 🙂
La verdad esta siempre en nosotros.
Gracias Omar por ser el fiel amigo que siempre visita el blog.
Un saludo, Silver
ESTOY DE ACUERDO.
Asi es, y así se lo hemos contado.
En esta ocasión, ésta enseñanza, adolece de un elemento primordial, si nos atenemos al contenido puro y duro gramátical de lo escrito.
El llamado a mediar, si vé al elefante y lo conoce, por lo tanto no puede CEDER ante la disputa de hablar por hablar ó disputa por imponer por imponer, debe el mediador IMPONER la realidad tal como es, otra cosa es, como lo hace; evidentemente, el mediador, lo hará con lo que se dice coloquialmente con «mano izquierda», suavidad y diplomacia, revatiendo las médias verdades y haciendo ver a las partes que ninguno de ellos tiene razón, el elefante es lo que es, un elefante.
Una buena reflexión, pero me sigo quedando con la última frase del pensamiento:
» De la misma manera, disputa el que solo ha visto un aspecto de la verdad, porque que aquel que ha visto toda la verdad en todos los aspectos, cede ante todas las disputas».
Gracias como siempre por entrar, y dejar tus pensamientos aquí.
Un abrazo,
Silver