Si no se cambia el concepto, sino no nos damos cuentas los hombres de que la mujer, nuestra compañera, buscan en nosotros ternura, amor, placer, aventura, un amigo, llegará el día en que no seremos nosotros los que las acompañaremos al despertar al amanecer sino quien aparece en la imagen, un robot. En la época actual los conceptos machistas instaurados desde siglos están caducos. Debemos de armonizar nuestros dos hemisferios, el ying y el yang, solo así seremos plenamente conscientes de lo que somos y como actuamos.
Desde la experiencia y los cambios producidos en mí.
No hay sexos, sino géneros, no hay barreras, sino libertad.
Soy lo que deseo ser, no me fuerza ninguna energía ni ningún otro ser humano, elijo por mí lo que soy, por elección propia. Los dramas y la oscuridad, son parte de mí como son las comedias y la luz, todo compone este ser que vive y siente en este plano terrenal.
La libertad absoluta es dejar que cada cual haga lo que le plazca y lo que quiera, pues intentar cambiar al otro es volver a ser posesivo, intolerante, es creer que todo el que no esté conmigo y mis ideas, no está en ningún lado, no pertenece a ningún lugar.
Creía que yo era lo que habían hecho de mí, lo que eligieron por mí, el temor a salirme de lo establecido.
Casi todos los ismos, etiquetas, preceptos o dogmas son invenciones humanas, para uno justificarse en muchos de los ámbitos de la vida.
Debo ser libre.
Cuando soy, cuanto más soy como deseo ser, cuanto más siento de verdad como soy, cuando amplio el concepto de unidad, y me desprendo de lo que me limita,
Superman se convirtió en un icono de la lucha contra la parálisis. Reeve fue un héroe dentro y fuera de la gran pantalla.
Christopher Reeve permanecerá en la memoria colectiva y cinematográfica por haber encarnado de forma magistral al súper héroe Superman en cuatro míticas películas rodadas entre 1978 y 1987.
Nacido en Nueva York en el año 1952, Reeve destacó como actor y director y, en la última etapa de su vida, como activista social. Reeve creó una fundación que lleva su nombre dedicada a ayudar a personas con parálisis.
Un papel: Superman
Ya desde temprana edadChristopher Reeve se había sentido atraído por el mundo de las artes escénicas. En su colegio cantaba en el coro, y de adulto decidió estudiar en una escuela de arte dramático para perseguir su sueño de ser actor.
Tras participar en varios seriales televisivos y obras de Broadway, apareció brevemente en algunas películas. La gran oportunidad llegó a sus manos en forma de un hombre sobrenatural: Superman. Su gran atractivo y parecido con el héroe de los cómics fue suficiente para confiar en él. Y triunfó.
La primerapelícula de Superman se rodó en el año 1978 y supuso su debut como protagonista. Era un film de alto presupuesto que contaba con estrellas de renombre en el reparto. Una de las curiosidades fue el irrisorio sueldo de Reeve, comparado con el de otras estrellas que aparecieron en la película: 250.000 dólares del protagonista contrastaban con los 14 millones que percibió Marlon Brando por su papel secundario.
A partir de la primera película de Superman, a Christopher Reeve le llovían los papeles, de roles muy distintos gracias a su gran polivalencia. Trabajó en films como Lo que queda del día (1993), junto a Anthony Hopkins, o El pueblo de los malditos (1995). Aun así, todo el mundo lo identificaba con Superman.
La tragedia
La vida de Christopher Reeve dio un vuelco cuando, el 27 de mayo del año 1995, el actor sufrió una caída a lomos de su caballo mientras disputaba una competición hípica en Virginia. A raíz del accidente se fracturó dos vértebras del cuello y se dañó la columna vertebral al seccionarse la médula espinal. Después de estar hospitalizado en un hospital universitario de Virginia, su representante hizo público que el actor había quedado afectado por parálisis múltiple. Reeve comenzaba una nueva vida a los 42 años. Su futuro estaba ligado a una silla y a un aparato de respiración artificial.
Christopher Reeve era un gran deportista. Lo había demostrado desde adolescente: era un excelente nadador, patinador, piloto y los caballos eran su gran pasión, de hecho poseía varios ejemplares. Su metro noventa y tres centímetros, acompañado de una buena complexión física le hicieron merecedor del papel de Clark Kent. Su desgraciado accidente fue pura mala suerte: no pudo saltar un obstáculo y sobrevino la tragedia. Los fans, al saber la noticia, quedaron sobrecogidos por la traumática situación que debía afrontar quien había encarnado al Súper Hombre, al héroe más grande del cine. A ojos de los cinéfilos, nada podía con él. Pero lo cierto es que Reeve era un hombre de carne y hueso y su imagen, cada vez más, era la de un debilitado Superman.
Reeve, ejemplo de lucha
La enfermedad hizo al hombre más fuerte. Sin nunca perder la esperanza, Reeve se sometió a operaciones, e incluso se ofreció para investigaciones con tal de mejorar. La ciencia consiguió recuperar la movilidad de los dedos de su mano izquierda. En alguna ocasión había dicho: «Un día me levantaré de esta silla, la tiraré y echaré a andar».
El actor utilizó su fama, su prestigio y su imagen para colaborar con instituciones y organismos por la lucha contra esta enfermedad. La creación de «Christopher and Dana Reeve Paralysis Foundation«, dedicada al apoyo a los enfermos de parálisis y a la investigación de la cura mediante células madre, es un ejemplo de ello.
Reeve dedicaba su tiempo a visitar a enfermos terminales y a luchar a favor de la ecología y de los más desfavorecidos. Gracias a su compromiso, Reeve fue galardonado el 27 de enero de 2004 con la Orden Bernardo O’Higgins como reconocimiento a la defensa que hizo de los actores chilenos durante el régimen militar de Pinochet. En septiembre del año anterior recibió el Premio Lasker 2003 al Servicio Público, conocido como el Nobel americano.
La muerte de un héroe
El actor dejó este mundo cuando contaba con tan sólo 52 años. Llevaba 9 inmovilizado. En 2003 y 2004 tuvo varias infecciones graves. Por una de ellas le recetaron un antibiótico que causó en el actor una reacción adversa. Finalmente Reeve fallecía un 10 de octubre de 2004 en Connecticut, víctima de un ataque cardíaco provocado por esa reacción que le había dejado en coma. Moría el hombre y nacía el icono de la lucha. Todos coincidían en que Reeve había sido un héroe, dentro y fuera de la pantalla.
Un año después de la muerte de Reeve, su fundación consiguió reparar lesiones medulares de ratones usando células madre provenientes del tejido nervioso de seres humanos, aunque las investigaciones con células madre fueron suspendidas por el gobierno de George W. Bush. Y dos años después de la muerte del actor, su mujer Dana, la que había sido su apoyo durante toda la enfermedad, moría a los 44 años víctima de un cáncer de pecho. La tragedia se cebaba, de nuevo, con los Reeve.
Publicado por Rosa Varona- 09/10/2009 en EnMemoria.com
Este año se cumplen seis años de la muerte de un hombre que no se hundió ante su tragedia. Aprendió de ella y se hizo más fuerte. Luchó a favor de los demás, de los más desfavorecidos, por la paz, la democracia y la naturaleza. Christopher Reeve quiso cambiar el mundo, y lo hizo sólo moviendo los dedos de su mano izquierda.
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En el 2003 en su libro, TODO ES POSIBLE, Reeve demuestra que todos somos capaces de superar infortunios en apariencia irremediables; nos enseña que, para quienes gozan de un cuerpo sano, la parálisis es una opción voluntaria, una elección personal que consiste en vivir abnegado por las dudas y por el miedo a asumir riesgos, y que esa opción es inaceptable.
Reeve sabe por experiencia propia que conquistar el espacio interior es una ardua labor y que requiere sufrimiento. En este libro, en el que intercala anécdotas de su vida con fragmentos extraídos de sus discursos y entrevistas, Reeve guía sutilmente al lector, ofreciéndole sus reflexiones.
“Al principio, muchos de nuestros sueños parecen imposibles, más tarde se convierten en improbables pero de repente, cuando conseguimos la suficiente fuerza de voluntad, los sueños se vuelven inevitables.” Christopher Reeve.
2.- ¿Miedo a la muerte? Porque voy a tenerle miedo.
3.- Si volviera a nacer haría exactamente lo mismo.
4.- Siempre les fui a mis hijos con la verdad.
5.- Puedo dejar de fumar cuando quiera.
6.- Para mí el sexo no es lo más importante.
7.- Cuando a alguien le va muy bien, yo no le envidio, le admiro.
8.- Acepto todas las críticas, siempre que sean bienintencionadas.
9.- ¿Como andas? ¡Bien!.
10.- No puedo vivir sin ti.
11.-No me molestaría la orientación sexual de mi hijo/a, que haga lo que quiera.
12.- A mis hijos les doy libertad de elección.
13.- No soy celoso.
14.- Lo que vale es la intención.
15.- Me conozco mejor que nadie.
16.- No me asusta la vejez.
17.- Me llevo bien con todo el mundo.
18.- Sé hasta dónde debo llegar.
19.- Con mi pareja nunca tengo ni un si ni un no.
20.- Tuve una infancia feliz.
21.- No soy rencoroso.
22.- No hago a los demás lo que no me gusta que me hagan a mí.
23.- Siempre pienso en ti.
24.- Da recuerdos. Serán dados.
25.-Te lo juro por lo que más quiero.
26.- No me importa lo que piensen de mí.
27.- Haré todo lo que pueda por ti.
28.- Lo siento mucho.
29.- Te estuve llamando, pero comunicaba todo el rato.
30.-¿En qué estás pensando? En nada.
Las decimos todos sin pensar, inconscientemente. Son «mentiras» automáticas, que segregamos a diario con naturalidad. Quizás a algunas personas les sirva como el sudor, les intoxicaría si no las transpiraran a diario.
Seguramente habré utilizado alguna de estas afirmaciones (mentiras) en el transcurso de mi vida.
¿Os reconocéis en alguna de estas 30 afirmaciones o mentiras?
Queridos seguidores y amigos de este rincón, nos vemos el próximo 1 de septiembre, ya que me voy de vacaciones con la familia, nada especial, ir a la playa, visitar a lugares y parajes de la provincia de Alicante e ir de pesca. Contestaré a cualquier comentario que se publique, pero no publicaré nada hasta la vuelta. Mientras tanto disfrutar, y sobre todo ser felices.
Mi lucha es incansable, pero hay días en los que me abaten mis sentimientos, descubrir el porqué de sentirme así me lleva por los laberintos de mi mente, tengo la valentía y la fortaleza, pero hasta el mejor de los individuos se quiebra de vez en cuando, algunos no lo expresan y ni siquiera lo notas, yo lo escribo. Unir los lazos conmigo me lleva a un lado incierto, se las acciones que tengo que hacer en la vida y como tratar a las personas, pero dejo que mi psique afecte el plano emocional. Se hundió hasta el fondo de mi, ella. No sé qué hacer, fue amor puro y nada más. Por eso no puedo alejarlo, yo funciono a base de eso y aunque pueda enojarme es en extremo difícil. Tendré que cargar con ese peso siempre y hacerlo cada vez más ligero, pero estará ahí. Una frase que recuerdo de una película en la cual «Miguel» le dice a «Gabriel» ¿Vas a darle lo que quiere? ¿o le darás lo que necesita? (haciendo referencia a la fe que había perdido Dios en los Humanos).
A veces creo que era lo que necesitaba, no lo que quería. Alguien quería hacerme ver los caminos del hombre aquí, experimentar todo, yo estoy dispuesto a todo, pero a veces no tengo el estimulo que necesito. Por eso es complicado. Llego el tiempo de afrontar lo más oscuro en mi vida, y lo hago porque siempre veo el rayo de luz que nunca me abandona, pero también veo la penumbra.
Una vez más se hizo pedazos mi corazón y no sé cuánto tiempo pase para que pueda verlo funcionar.
Paz y tranquilidad tendré, si le hice mal tendré mi castigo. Si obre bien espero mi destino con calma y paso firme.
No me queda más que seguir dando mi espíritu a todos. Es lo único que en ocasiones me alivia, me encanta dibujarles una sonrisa y que ellos hagan lo mismo por mí.
Creo que necesito un psicólogo, 😛 naaa, solo es el tiempo de un hombre dañado por la falta de Amor de parte de una mujer
Algunos les pasa y se les olvida al poco tiempo, pero es porque no son valientes para entregarse completamente, se vuelven pusilánimes, y por eso los hombres son catalogados como «Sementales». Y por unos imbéciles salimos perdiendo la gran mayoría.
«Al infinito y mas allá»
Autor: Omar Calderon Bucio
Omar es un gran amigo de Facebook, de Morelia (MEXICO) que compartimos inquietudes, reflexiones y, claro, también momentos de risa. Gracias por ser parte de este rincón humilde de pensamientos, y te doy las gracias porque hayas permitido la publicación de tu reflexión. Pueden sentirse identificados con tu escrito o no, pero es parte de ti, tus pensamientos, sentimientos, tu mismo. Sigue así, solo se aprende aprendiendo