EL VERDADERO VALOR DEL ANILLO DE JORGE BUCAY

Publicado: 2 julio, 2012 en Pensamientos

Un joven concurrió a un sabio en busca de ayuda.

– Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar maestro?. ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?

El maestro, sin mirarlo, le dijo:

– ¡Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mis propios problemas. Quizás después… Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.

– E… encantado, maestro -titubeó el joven pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas-.

– Bien -asintió el maestro-. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y dándoselo al muchacho agregó: Toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo para pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.

El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo.

En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, así que rechazó la oferta.

Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado -más de cien personas- y abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó.

¡Cuánto hubiese deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro! Podría habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y su ayuda.

– Maestro -dijo- lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir 2 ó 3 monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.

– ¡Qué importante lo que dijiste, joven amigo! -contestó sonriente el maestro-. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo?. Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto da por él. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.

El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo:

– Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.

– ¿¿¿¿58 monedas???? -exclamó el joven-.

– Sí, -replicó el joyero-. Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé… Si la venta es urgente…

El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.

– Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo-. Tú eres como este anillo: una joya única y valiosa. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?

Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda.

Cuentos para pensar de Jorge Bucay

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comentarios
  1. Lola dice:

    Difícil reflexión sobre el valor de uno mismo.
    Gracias

    • SILVER dice:

      Dificil, facil, son conceptos humanos, el espiritu no entiende de eso.

      Solo uno mismo debe de valorarse y sentirse a gusto.

      Gracias a ti Lola por comentar en el blog.

      Silver

  2. maría josé dice:

    Realmente precioso, ya lo conocía, pero es que me encanta Jorge Bucay y sus cuentos, hacen reflexionar sobre nuestra vida y sobre cómo la enfocamos tantas veces, verdad??

    • SILVER dice:

      Los pensamientos y cuentos de Jorge Bucay nos hacen pensar, y reflexionar, tan necesario como la respiración.

      Gracias Maria Jose por entrar en el blog y comentar.

      Silver

  3. ariel dice:

    cada alma tiene en esencia un valor inconparable…., con el valor material, no existe comparacion, la vida jamas tendra un precio material para el mundo espiritual,de luz y amor..
    la esencia jamas cambia, puede cambiar procesos dentro de la vida , caminos buenos, malos en lo real, lo bueno y malo no existen apreciados de un todo… , es parte del aprendizaje y desarrollo
    como la de aquel Joven, la luz interna , que todos tenemos no es distinta, ni pequeña ni mas grande una de otra, somos todos uno en la luz , que se nos regalo, lo que tenemos que hacer es buscarla recordarla , reconocerla en nuestro mundo interior
    bendiciones y luz hermanos

    • SILVER dice:

      Lo material se difumina tan pronto que no queda nada, solo queda lo que tenemos dentro, nuestro espiritu en acción.

      La esencia está y no se transforma, simplemente evoluciona con los caminos que seguimos y experimentamos y con ellos aprendemos.

      Nuestro candil de luz no es diferente de los demás, somos luciernagas que brillamos para los demás.

      Esa luz reconocerla, y proyectarla para nosotros y todos los que nos rodean.

      Bendiciones para ti Ariel, y gracias por ser parte de este candil.

      Silver

  4. luciaubeda dice:

    muy bueno y si da que pensar

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