Archivos para 4 agosto, 2012

“Hace mucho tiempo, el Sueño y el Dios de la Tormenta comenzaron una encarnizada guerra el uno contra el otro. El sueño decidió otorgar el reposo nocturno a los marineros, que estaban continuamente asediados por el furioso Dios Tormenta. Al parecer, este gesto no gustó mucho a la deidad que enfadada decidió urdir una cruel venganza.

El Dios Tormenta desató una serie de vientos y fuerte temporal que terminó arrastrando a Sueño y sus hijos los sueños a una inaccesible isla. Esa isla suponía una cárcel lúgubre y triste para sus cautivos  ya que en ella todo era tristeza y muerte, nada florecía y estaban expuestos a la desazón constante de la melancolía.

Durante el día Tormenta desataba su furia contra la isla, impidiendo así que pudieran salir de ella y condenándolos al olvido, pero Sueño se dio cuenta de que cuando caía la noche la Diosa Luna lo iluminaba tenuemente todo y era el momento en el que Tormenta se retiraba a su morada.  Sueño estaba muy preocupado por sus hijos los sueños, que cada vez estaban más tristes y desolados, así que aprovechó esas horas en las que Tormenta  no estaba activo para dejarlos marchar durante un rato y evadirse así de la tristeza del cautiverio.

Los pequeños sueños a partir de ese momento se escapan todas las noches recorriendo el mundo entero, se posan encima de los corazones de las personas que descansan y transportan divertidos a esos seres al mundo onírico. Pero eso solo sucede de noche, ya que de día los implacables vientos desatados por el Dios Tormenta los hacen nuevamente prisioneros y los transportan a la lejana isla.

El sueño es un estado de reposo uniforme de un organismo. En contraposición con el estado de vigilia -cuando el ser está despierto-, el sueño se caracteriza por los bajos niveles de actividad fisiológica (presión sanguínea, respiración) y por una respuesta menor ante estímulos externos.

El vocablo «sueño» (del latín somnus, raíz original que se conserva en los cultismos somnífero, somnoliento y sonámbulo) designa tanto el acto de dormir como el deseo de hacerlo (tener sueño). Metafóricamente, se afirma que una parte del cuerpo se le ha dormido a uno, cuando se pierde o reduce pasajeramente la sensibilidad en la misma (parestesia).

Un sueño es una manifestación de imágenes -y a veces sonidos- que muestran interrelaciones comunes y no comunes. Es un espejo que refleja algún aspecto de la vida o el inconsciente, un escenario para ensayar posibilidades de expresión externas, una ventana de oportunidad para el auto conocimiento.” (Stephorn Kaplan Williams de Manual para la interpretación de los sueños).